Les Pardines 1819: el origen

En los veranos del S.XIX, era habitual la trashumancia de ovejas desde Francia y España hacia Andorra. Jacint Puy Asquerrà, hombre de montaña austero y tenaz, empezó a cuidarlas como pastor para ganarse la vida. Y a elaborar él mismo sus propios quesos, para venderlos. Así fue como nuestro bisabuelo consiguió ahorrar las 15.000 pesetas (90,15€) con las que, en 1932, se convirtió en el propietario de las bordes de Les Pardines. La finca constaba documentada en escrituras anteriores al año 1600. Y su principal edificación se construyó en 1819.

Y así continuó durante años, pese a la economía de subsistencia y al duro clima (a 1.600 m de altitud) de este enclave del Pirineo. Su tercer hijo Josep Puy Rosell, y su esposa Lola, continuaron con la tradición familiar, con la ganadería como actividad principal. Pero decidieron ampliarla con actividades agrícolas de plantación de cereales… y de un cultivo incipiente: el tabaco.

En los 70, Andorra había sufrido la gran transformación económica, abierta al turismo y al comercio. Cuando Josep Puy Bergés cogió las riendas de Casa Ginota, el cultivo del tabaco era ya el motor económico del sector primario del país.

Durante toda esta historia, Les Pardines 1819 fue siempre un lugar de acogida. Eso nos contaba siempre nuestra padrina Lola: Refugio para pastores, o gente de paso sorprendida por inclemencias meteorológicas. O, simplemente, lugar de reposo durante la caminata hacia cotas altas (la actual carretera ni existía). Albergue de trabajadores de la empresa hidroeléctrica FHASA. Incluso escondite de maquis, a punta de pistola, durante la guerra civil española… Todos encontraban un lugar donde reposar y llevarse algo caliente al estómago.

Y ahora, nosotros, hijos de la cuarta generación, hemos reconvertido Les Pardines en un hotel boutique, dónde tradición y modernidad confluyen para ofrecer una experiencia única y de primer nivel, manteniendo, al mismo tiempo, la actividad agrícola heredada.

En Les Pardines 1819 queremos ofrecerle de unos días de relax, tranquilidad y buena comida en un entorno inmejorable. Queremos mostrarle -como hemos hecho durante generaciones a nuestros visitantes- los valores y la esencia de la tradición andorrana, en una de sus bordas. Para ello, la hemos reformado totalmente, con los máximos niveles de confort, calidez y compromiso con el medio ambiente. Esperamos sinceramente que lo disfrute.

Jordi y Josep Maria Puy Segura